Qué ver en Milán: el lujo de Via Montenapoleone a vuestros pies

Via Montenapoleone

Via Montenapoleone

La Via Montenapoleone es la esencia de lo que te viene a la mente cuando piensas en Milán. Montenapoleone es Versace y Armani… es Dolce & Gabbana… es Valentino… Gucci, Ferragamo y Rolex… es Dior… es una de las calles del lujo milanés y punto principal del shopping del Prêt-a-Porter en el mundo, no en vano es una de las vías más caras por metro cuadrado del mundo y sólo esta zona llega a producir el 12% del PIB de la ciudad. Para los ricachones del Planeta: éste es vuestro sitio!

Para los que hagan turismo, esta calle es lugar inexcusable aunque sea para dar una vuelta por la zona llamada el “Cuadrilátero de Oro” que conforman esta via y la Via Manzoni, Via Venezia y Via della Spiga). Pero no sólo hay tiendas de super lujo por aquí, esta calle también tiene historia… que no todo iba a ser gastar!

Montenapoleone se llama así por un gran banco que había en la época de Napoleón y desde el cual se gestionaba la deuda pública. Cuando los austriacos se hicieron con la ciudad de Milán no cambiaron el nombre a la calle y así se quedó para siempre. Hace el mismo recorrido que la muralla romana que había hace años y en un principio no fue una calle de lujo ni mucho menos.

Tras la toma de los austriacos, los ciudadanos de Milán se rebelaron y ¿sabéis desde dónde se enviaban las órdenes y dónde estaba el puesto de control de los rebeldes milaneses? En Via Montenapoleone! De hecho, hay dos placas conmemorativas.

Placa en recuerdo de la insurrección milanesa

Placa en recuerdo de la insurrección milanesa

Entonces, importante en esta calle:

Número 2 Via Montenapoleone

Número 2 Via Montenapoleone

Número 2 Vía Montenapoleone: Aquí está el Palazzo Taverna, un edificio que parece chulísimo desde fuera y que es propiedad de la Casa Armani en estos momentos. En su día, vivió y murió Carlo Porta, uno de los escritores italianos más célebres.

Número 12 de Vía Montenapoleone: En éste, el Palazzo Marliani, estaba en su día la banca de la que os hablaba. Es un edificio que estaba en obras cuando pasé por allí así que no sé cómo será. Ahora es propiedad de la Casa Dior.

Número 23 Via Montenapoleone

Número 23 Via Montenapoleone

Número 23 Via Montenapoleone: Aquí se encuentran las placas dedicadas a la insurrección contra los austriacos en lo que se llamó “Los cinco días de Milán”. Además, este edificio al parecer es célebre porque anteriormente fue la Canónica de San Francesco di Paola, y después un convento donde había un grandísimo órgano en el que Giuseppe Verdi se dice que habría creado su famosísimo “Nabucco”. Él vivía en  un hotel muy cerquita que un día me acercaré a ver ;-). Aquí os lo dejo para los que no recordéis esta pieza (que seguro toodos conocéis):

Via Montenapoleone no fue nada del otro mundo hasta el Ochocientos, cuando las familias adineradas se empezaron a instalar en la zona y hasta los años 50 no llegarían las grandes Casas de la Moda a hacerse un hueco y transformar el área en totalmente comercial.

Via Montenapoleone

Via Montenapoleone

Y ahora que ya os he introducido en la historia de esta calle para que aprendáis un poquito… os contaré qué sensaciones tuve yo paseándome por allí. La Vía en sí no es nada bonita, al menos a mí me pareció una calle bastante fea comparada con otras del centro de Milán. Es una vía pequeña y jamás dirías que es de lujo si no fuese por las super tiendas que te vas encontrando al recorrerla. Lo que sí hay que reconocer es que esas tiendas son… como entrar en otro planeta. Yo no quise entrar en ninguna porque ni me atrevo, no vaya a ser que las puertas tengan infrarojos que detecten a la gente más pobre y los aniquile con un láser…

Via Montenapoleone

Via Montenapoleone

Quitando a los turistas que como yo iban paseando por la zona, la gente que va a comprar es de otro planeta… huelen a nubes de azúcar… dejan un rastro de perfume por toda la calle… ellos con sus trajes de diseño espectaculares que parecen sacados de un anuncio… ellas con sus vestidos de pasarela, siempre muy altos (o es que yo me veía muy bajita)… con esos tacones que hacen que en vez de andar te deslices con gracia por la vía… Paseando por allí lo único que quieres es volver a tu casa y darte una ducha. Así me sentí yo investigando el lujo milanés.

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Un comentario

  1. […] dijo un experto en el mercado. “El porcentaje más alto fue en el Duomo, San Babila, Montenapoleone, donde las ventas se duplicaron de 52% a […]

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