Nunca hacer caso al tiempo en Milán

Cuando viajo a algún lugar siempre suelo estar pendiente del tiempo que se espera para esos días. Es una mítica costumbre que hacemos todos a la hora de pensar en qué meter en la maleta. Esta vez, mi motivación para conocer el tiempo era de una forma diferente. Necesitaba saber qué días harían cuando mi familia estuviese aquí visitándome esta semana pasada. (Sí, ha venido mi mami ha traerme jamoncito rico rico rico!!).

Controlando el tiempo en Internet

Controlando el tiempo en Internet

A pesar de que ya tenía indicios sobre que al tiempo no se le puede hacer ningún caso en esta ciudad… yo no quería creérmelo, me negaba y no hacía más que entrar cada día a ver el tiempo. A día de hoy que ya se han ido mis visitantes, puedo decir que mirar el tiempo que iba a hacer no me sirvió de absoluta y rematadamente nada.

Anunciaban lluvias para el fin de semana, y claro, yo entré en pánico pensando en todas las excursiones que ya tenía preparadas y que no podríamos hacer si llovía a cántaros como ocurre a veces… Estaba yo ya cambiando todo el planning cuando me dije muy sabiamente: “espérate un poco anda, que igual dice que llueve y tienes mucha suerte y no llueve”. ¿Y qué pasó? Que efectivamente no llovió en todo el día y tuvimos un buen sol hasta por la noche, que era cuando caía la tormenta. Mirábamos al día siguiente que decían que esta vez sí habría lluvia, y nada de nada, sol todo el día hasta la tarde-noche.

La suerte que hemos tenido con el tiempo ni nos la creemos pero esto demuestra claramente que de las previsiones meteorológicas en esta ciudad no puedes fiarte ni un pelo. Que pone sol… seguramente te caiga una tormenta; que se espera tempestad… brillará el Lorenzo y cantarán los pajaritos… y cuando menos menos te lo esperes igual te sucede esto que nos sucedió a nosotros…

Y esto es lo que llamamos aquí una tempestad de la buena. Volviendo de Bérgamo empezó a caer la que no está escrita, con lluvia a raudales y granizo  a una velocidad supersónica. Los coches en plena autovía tuvieron que pararse y echarse a un lado, los puentes en un momentito se inundaron… y a los que les pilló paseando con la bici… no quiero ni pensar en esos probrecillos.

Ya sabéis, cuando vengáis a Milán os traéis de todo: bikini, camisetas de manga corta, abrigo, jerseys, vaqueros largos, guantes y vestidos.

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