VIDEO – Viaje a Praga, República Checa 2016. ¿Un Spa de Cerveza? SIii!!

Finalmente y después de muchas horas de edición os puedo llevar conmigo a ver lo que yo he visto en una magnífica ciudad llamada Praga, un lugar de cuento y un imprescindible en vuestros viajes a Europa. Para mí es la segunda vez que voy y nunca me decepciona, podría ir mil y una vez y siempre me lo pasaría fenomenal.

Después de que veáis el video os doy algunos tips y os cuento cómo organizamos este viaje por si alguien quisiera ir. Así que seguid leyendo los interesados una vez visto 🙂

 

Primer Día:

Volamos con la compañía Wizz Air desde Milán hasta Praga en vuelo directo pero no he quedado muy contenta con esta compañía polaca lowcost. Barata es pero atención porque el equipaje de mano que te incluye el billete no es el estandar que incluye Ryanair o Easyjet o Vueling. Es básicamente una mochila, y si queréis llegar un equipaje de mano de tamaño estandar tendréis que pagar un plus. Además, entre el vuelo de ida y el horroroso vuelo de vuelta, no me quedó claro si el problema eran los pilotos o qué pasaba para haber tenido tantas turbulencias y tan raros aterrizajes y despegues. Quizá fue sólo cuestión de este vuelo pero no tengo claro si volvería a volar con ellos.

Llegamos por la tarde a las 7 más o menos y nos vino a buscar un taxi que habíamos contratado con el hotel (25 euros nos costó). El hotel donde nos quedamos fue el Golden Star Prague, y no puedo hacer otra cosa que recomendarlo muchísimo ya que nos encantó y nos trataron mejor que bien. El hotel está al lado del Castillo de Praga así que las vistas son inmejorables ya que está en lo alto  de una colina y podréis ver todo Praga desde la habitación. Las vistas fue lo que más nos emocionó. Se llega después de subir una calle en cuesta pero no es tan grande y se puede hacer perfectamente. Está a 5 minutos del Puente Carlos y nosotros hicimos toda la ciudad a pie sin ningún problema. El desayuno está bien y la habitación era bien grande y con 3 baños! Es verdad que cogimos una habitación superior ya que los precios no son altos en la ciudad y nos quisimos dar un caprichito sin pagar de hecho tanta diferencia con una standar.

Esa noche preguntamos dónde podíamos ir a cenar y nos habló el señor de la recepción del mismo sitio que yo ya llevaba apuntado por las buenas críticas de Tripadvisor: el restaurante Pod Vezi. Está justo en la entrada del Puente Carlos y es una maravilla de lugar, os lo recomiendo una y mil veces, no podéis ir a Praga y no cenar allí. De hecho nosotros volvimos la última noche a cenar y fue aún mejor que la primera. El precio se considera medio alto pero para lo que estamos acostumbrados a pagar en Milán os aseguro que no es algo. Pedimos un entrante de quesos con mermeladas, dos cervezas, un stinco de cerdo y pata de pato asado, y un café y un par de licores y nos costó la cena unos 40 € más o menos en total. Super recomendable!

Día 2:

Después de desayunar nos fuimos a ver el barrio del Castillo ya que lo teníamos al lado donde encontraréis vistas estupendas de toda la ciudad desde lo alto. Depende de lo que queráis ver pagáis o no, yo la otra vez que estuve no pagué pero esta vez sí ya que quería entrar al Callejón del Oro que me faltó la otra vez y es necesario comprar un tiquet de un tour que te lo incluya. Nosotros cogimos el tour B que era el más barato y que incluía el Callejón y nos costó 125 coronas checas cada uno (el cambio cuando fuí era 1€=27 coronas checas más o menos).

La Catedral de San Vito es entrada gratuita pero tiene trampa, si no compráis el tour sólo podréis entrar y ver la catedral desde la entrada porque para pasar y verla bien hay que tener ticket. Después de ver las instalaciones a las que nos daba acceso el tour entramos al Callejón del Oro, donde está la casa donde vivió Frank Kafka en el número 22 de esa calle.

Una vez visto todo el recinto del castillo comimos en un sitio que no he conseguido localizar el nombre y probé el Goulash típico checo que es una carne en salsa que viene acompañado de unos dumpling que son una especie de pan bollito. Yo probé el de ternera y Mr.Paulson probó el de cerdo, ambos decidimos que el mejor es el de ternera porque el de cerdo se queda un poco seco y no coge tanto el sabor. Pagamos unos 15 euros en total por dos platos de gulash, una cerveza, vino y café.

Nos fuimos directos al Monte Petrín, que estaba todo nevado y es uno de los sitios donde siempre me lo he pasado mejor en Praga. La primera vez que vine yo y mis amigos subimos todo el monte por la nieve sin seguir los caminos que hay, esta vez para ir cogimos los caminos pero creo que es peor idea ya que los caminos y escaleras estaban todo heladas y era un espectáculo subir. Se ven unas cuantas caídas así que si hay nieve, meteos por la montaña.

Cuando llegáis arriba del monte veréis la réplica de la Torre Eiffel. Es una torre que está ahí desde la Expo de Praga y una vez terminada la Expo la dejaron allí como recuerdo. Podéis subir ya que tiene un mirador al final, pero yo no subí así que no sabría deciros si merece la pena.

Bajamos el monte Petrín por la nieve (se puede tardar una hora en subir y un poco menos en bajar) en dirección a la isla de Kampa. Justo antes de entrar a la isla, en una calle está el muro de John Lennon que es un símbolo de la lucha pacífica contra el gobierno comunista que hubo. La historia es curiosa: cada noche aparecían pintadas de denuncia y del grupo The Beatles en ese muro y cada mañana las autoridades lo quitaban pero seguían apareciendo y se quedaron así al final.

Después nos paseamos por la isla de Kampa que está en mitad del río Moldava.

Esa noche cenamos en otro sitio recomendado por Tripadvisor: U Magistra Kelli. No os asustéis al entrar si váis, nosotros pensamos que nos habíamos equivocado pero hicimos bien en entrar. Es una taberna pequeña que regentan los propios checos, al menos cuando fuimos todas las mesas eran no-turistas. Y la gente fuma dentro, esto pasa mucho en Praga, tienen bares para fumadores y tienen bares y restaurantes con zona para fumadores y zona no fumadores.

Nos pedimos unos tres platos y unas cervezas y pagamos una cifra de risa que ni recuerdo. Pero nos gustó, la comida estaba buena, era baratísimo y te sentías más cerca del pueblo checo y un poco menos turista. 🙂

TERCER DÍA:

Nos tocaba visitar el barrio judío ya que yo la otra vez que vine no pude ir a ver el cementerio porque era sábado y estaba cerrado. (Recordad que el sábado es el Sabat para la religión judía y está cerrado todo). Si queréis solo ver el cementerio no vaís a poder hacerlo ya que no hay un ticket sólo para entrar ahí. Tienes que comprar un tour también, nosotros cogimos el más barato y creo que fueron 150 coronas checas.

Tened en cuenta que no se pueden hacer fotografías ni grabar dentro aunque yo vi a mucha gente sacando las cámaras.

Comimos en un restaurante del barrio judío que se llama Kolteta y pudimos probar la sopa de goulash que viene servida dentro de un pan redondo y es muy típico allí. También pagamos muy poquito, en Praga por lo general si miráis bien los precios vais a pagar muy muy poco por la gastronomía y estará deliciosa.

Terminamos la tarde en el centro de Praga, en la zona vieja, donde subimos a la torre del reloj astronómico, vimos el espectáculo del reloj a las horas en punto y disfrutamos de esa plaza que es una maravilla.

Después volvimos al hotel a descansar y ponernos el bañador porque habíamos reservado lo que sería el capricho del viaje y lo más caro de todo lo que hicimos: el Spa de Cerveza. Elegimos el más famoso y el que habíamos visto en las fotos, el Pivni Lazne Spa Beerland. Está en el barrio nuevo, cerca del edificio de los bailarines tan polémico de Praga. Aquí nos lo pasamos muy bien así que si tenéis dinero para gastar es una actividad a tener en cuenta porque es muy divertida aunque muy corta. Nos costó en total 3.000 coronas checas que eran unos 100 euros. La diferencia de precio está en si elegís la habitación con la sauna o sin ella y en si elegís una bañera para compartir o una bañera por persona.

El Spa funciona así: Tienes distribuidores de cerveza y cerveza tanto rubia como negra a self service libremente. Como llegamos un poco pronto empezamos en recepción a desgustarla hasta que nos prepararan la habitación. Una vez te bajan te encuentras una gran habitación con una cama de paja, una sauna, un vestidor, un baño, unas duchas y las bañeras de cerveza. La señora te hará una explicación de en qué consiste todo y te deja un temporizador para que veas cuánto tiempo te queda. Luego se va y te quedas tú en la habitación privada. Como habréis visto en el video, lo primero es la bañera de cerveza que no es que te metas dentro de litros y litros de cerveza. La bañera tiene agua dentro y la señora echa a ese agua varias jarras de cerveza y un polvo verde que es la malta que es lo que es muy bueno para la piel.

Se encienden las burbujas y te metes dentro a disfrutar durante 20 minutos. Una vez se apagan las burbujas es el momento de pasar a la sauna donde estarás 7 minutos. Después te vas a las duchas. Lo primero es que te tienes que tirar encima un cubo de agua fría que verás que tienes sobre tu cabeza. Tiras de la cuerda y gritas. Luego te duchas ya normal con agua calentita (también tienen jabón) y te quitas lo que te quede de cerveza en el cuerpo.

Por último pasas a la cama de paja (la señora te habrá traído al inicio de la sesión una fuente con pan hecho de cerveza) y te comes tu pan descansando en la cama unos 10 minutos. Y prácticamente ahí se acaba tu tiempo porque te dan otros minutos para vestirte y secarte y ya tienes que estar fuera.

Muy rápido pero muuuy divertido.

Esa noche, que era la última, volvimos a Pod Vezi y casi lloramos de lo bueno que estaba lo que pedimos. Si el pato y el stinco estaban buenos, cuando pedimos ternera con patatas a la trufa y el plato de ciervo de verdad que queríamos llorar. Increíble el sabor y el camarero fue de lo más divertido y atento con nosotros. Terminamos la cena con una creme brulle buenísima y un postre de chocolate. Pagamos en total unos 30 euros cada uno pero un espectáculo, creedme.

CUARTO DÍA:

Tuvimos la mala suerte que estuvo lloviendo todo el tiempo así que nos dimos el último paseo por la ciudad y por la tarde fuimos al aeropuerto. El día estaba muy muy nublado y el vuelo fue una pesadilla. Yo pensé que no lo contábamos pero finalmente llegamos a casa.

Espero que os haya podido ayudar en caso que dentro de poco vayáis también vosotros a descubrir Praga!

Un saludo!

 

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